Aquí tienes los datos sobre otros Caminos y hermosas Rutas de Peregrinación. Algunas están relacionadas con el Camino de Santiago y otras tienen una existencia autónoma, por su realidad histórica y propia evolución.
Tienes toda la información necesaria para poder preparar tu peregrinación, resolver tus dudas, conocer las etapas, saber su Historia y prepararte para el mejor viaje de tu vida.




CAMÍN XIXÓN-CUADONGA / GIJÓN-COVADONGA (1) HISTORIA DE SU RECUPERACIÓN: MAPAS, ORÍGENES, BIBLIOGRAFÍA Y ARCHIVO DE PRENSA
Xurde Morán
Si bien el origen de las peregrinaciones a Covadonga puede sumirse en la noche de los tiempos, y que desde tiempos inmemoriales se sabe de romeros a la Cueva Divina y a la Santina, puede decirse que la dimensión actual de esta ruta arranca en los años 90 del pasado siglo XX con el intensísimo trabajo de divulgación y promoción de esta ruta, pero sobre todo de su estudio y señalización, a cargo de los componentes de una asociación, la Tertulia Cultural El Garrapiellu, con sede en Gijón/Xixón, que además organizaba, al menos anualmente una excursión abierta al público, así como otras actividades, publicación de mapas, folletos, vídeos, etc. que enseguida llamaron poderosamente la atención de la prensa, con numerosos artículos, y del gran público, organizándose prontamente, sobre todo a raíz de su señalización, rutas particulares, individuales, de grupos de montaña, vecinales, y otros colectivos
Esa promoción, que arrancó nada más empezar los años 1990, no nació de la nada, hay testimonio de «ir a Covadonga de promesa», por este y otros caminos, desde hace mucho tiempo y tampoco era la primera vez que alguien señalizaba algún tramo concreto o elaboraba algún mapa, pero sin más repercusión o continuidad
No sería hasta la actividad acometida durante años de El Garrapiellu para con esta ruta, cuando miles de personas se pongan en marcha andando, pero también en bicicleta y a caballo, para cubrir los más de 70 kilómetros que separan Gijón/Xixón de la Cueva de la Santina de Covadonga o, atendiendo a la pronunciación popular tradicional de gran parte del oriente asturiano, Cuadonga
Personas más duchas en tecnología y mediciones exactas calculan entre 74 y 76 kilómetros la distancia entre El Güeyu Deva, en la zona rural gijonesa, comienzo «espiritual» de la ruta, y la Cueva Divina, si bien de unos años atrás, con la apertura de la senda fluvial del río Peñafrancia, que llega a este principio «mítico» de la travesía, muchos andariegos comienzan en el casco urbano de Gijón/Xixón, por lo que, si añadimos al menos el tramo desde el principio de esta senda, en Les Mestes-La Guía (al lado del Estadio El Molinón), tendríamos que añadirle unos 6 kilómetros más
Naturalmente el Camín de Cuadonga, como también se le llama, empieza en la casa de cada uno y, aquellos que vienen de otras partes de la geografía asturiana, española y mundial, comienzan propiamente su andadura desde su alojamiento o desde donde les haya dejado el transporte para venir, existiendo, si lo desean, otras fórmulas para llegar a Deva andando, una siguiendo la antigua Carretera de Villaviciosa, si bien no demasiado recomendable pues, aparte del tráfico, la acera desde La Guía desaparece a partir del Jardín Botánico de Gijón. Otra sería seguir las conchas del Camino de Santiago pero a la inversa, atravesando desde La Guía las parroquias de Somió y Cabueñes y, en La Pontica, cruzar la citada carretera de Villaviciosa para enlazar con la Senda del río Peñafrancia y llegar al Güeyu Deva
Tradicionalmente, lo hemos dicho, el comienzo era en El Güeyu Deva, por lo que muchos llegaban allí en transporte público (ver Línea 26 de EMTUSA) o en taxi. pero ahora con esta senda peatonal merece la pena tomarla, pues es más segura y directa que otras posibilidades con más asfalto, rodeos, cruces y posibilidades de error, al no estar señalizadas. Asimismo, también fue tradicional en tiempos comenzar no en El Güeyu Deva sino en el Camping Municipal de Deva (llega autocares ALSA), en la misma carretera, tomando el Camín Vieyu de Pión, por donde bajan los peregrinos a Santiago, una pista que, si bien bastante directa, tiene una fuerte subida entre eucaliptales nada más empezar, y es ademàs un comienzo menos paisajístico, cultural, sentimental, que el del Güeyu Deva, como iremos viendo, si bien es una alternativa de la que también hemos de hablar en su momento, tampoco muy larga, pues enseguida, en los altos de La Olla, enlaza con el camino oficialmente señalizado
La señalización se basó primeramente en unas pocas flechas que se pintaron manualmente para ayudar en una gran excursión que se hizo en 1992, como explicaré en el apartado de historia. Dado el éxito que tuvieron tras esa orientación absolutamente puntual, pues otra gente las siguió después, parece ser que en un principio ciclistas, esto animó a los integrantes de la Tertulia El Garrapiellu a realizar un esfuerzo de pintar más entre entero y mayo de 1993 (a cuyo final fueron recibidos por el Abad de Covadonga). Eran de color amarillo con un trisquel, adorno solar céltico de tres brazos, que pronto se convirtió en anagrama de la asociación, así como a veces algunas frases
Tal fue la repercusión de estas señales que enseguida la gente empezó a llamarlas les garrapielles, si bien lo malo fue que, al señalizarse el Camino Norte de Santiago por, en buena parte, un trazado muy similar entre Villaviciosa y Deva, poco después y también con flechas amarillas, ha dado lugar a no pocos equívocos en todos estos años que, inexplicablemente, nunca se solucionaron bien

Ocasionalmente algunos particulares han puesto flechas de otros colores (rojas, azules,verdes, etc.) a brocha o a spray, a veces marcando esta ruta y a veces otras con las que coinciden en algunos trechos, sin duda pintadas con buena intención, pero que han añadido aún más confusión, e incluso quejas vecinales, al varias algunos tramos. Por ello en este primer tramo desde Deva a Villaviciosa recomendamos especial atención a nuestras recomendaciones, si bien reiteramos cada uno es libre de ir por donde le plazca, faltaba más
Sí es cierto que en 1996 el Principado de Asturias apoyó la petición de El Garrapiellu y patrocinó la señalización de la ruta en su totalidad. Se trataba de unos postes de madera con una señal pintada con un trisquel amarillo sobre fondo azul y el lema Camín a Cuadonga, los cuales fueron y siguen siendo de gran utilidad, pues pese al tiempo pasado aún unos cuantos siguen, más o menos, en pie. Nunca hubo otra actuación similar de señalización integral de toda la ruta, hubo alguna señal puesta por vecinos, o repuesta, o por algunos particulares, o algún ayuntamiento en algún lugar muy determinado, pero una actuación semejante, reiteramos, no. Los peregrinos van guiándose por las viejas flechas, tantas veces repintadas, varias señales supervivientes de 1996, y preguntando, además de algún mapa y los tracks, unos fiables y otros menos
También hay que decir que, a lo largo del trayecto, del principio al final, existen algunas variantes, si bien pocas señalizadas y no tan empleadas, salvo por personas o grupos concretos, como el camino del que presentaremos los mapas un poco más abajo. Naturalmente todo el mundo es libre por donde le plazca, incluso explorar nuevas alternativas
Con el tiempo sin duda iremos añadiendo a esta serie alguna de ellas, sobre todo las más interesantes. Estas entradas de blog se basan en buena parte en mis libros El Camín Xixón Cuadonga (Alborá Llibros 1998) y El Camino de Gijón a Covadonga (Gran Enciclopedia Asturiana 2012), ambos agotados. Del segundo extraigo el texto dedicado a la historia de la ruta:
«CUADONGA/COVADONGA: LA HISTORIA DE LAS PEREGRINACIONES
Tal y como «avisábamos» y destacábamos ya en el prólogo, el principio de las peregrinaciones a Cuadonga se pierde en la más oscura noche de los tiempos. Es más, mucho primero del cristianismo se da por seguro la existencia de un santuario de los más ancestrales pobladores prerromanos, dedicado con gran probabilidad a alguna divinidad femenina relacionada con el culto a las fuerzas de la naturaleza, una «deva» o diosa de la que su testimonio pervive en el nombre (uno de los nombres en realidad) del río que nace de la misma Cueva. La presencia de este santuario precristiano daría origen sin duda a las primeras peregrinaciones, de las que nada sabemos, y que podrían sumirse en la más remota antigüedad.
Este lugar sagrado sería después cristianizado, por sustitución, en la advocación a la Virgen María, tal y como ha sucedido en otros muchos casos, pues aunque las religiones y las creencias cambien, los lugares sagrados o «Nemeton» parece que siempre permanecen. En este caso no deja de ser impresionante escuchar todavía la leyenda, contada desde antiguo en muchos lugares de los alrededores del santuario, que dice que nuestra Santina y Patrona de Asturias «era una xana que vivía na Cueva, onde’l ríu, qu’un día unos flaires vistieron de santa». Esta leyenda, sencilla y aparentemente simple, explica en dos frases todo el proceso de sustitución de los antiguos dioses de los pueblos prerromanos con la llegada de una nueva religión que pasado el tiempo llegaría a ser oficial en todo el Imperio Romano. Es este un fenómeno social totalmente normal, universal, que pasa y ha pasado en todas las latitudes y en todas las religiones a lo largo de los tiempos, sin ningún menoscabo en absoluto hacia las creencias e ideales de cualquier persona sino todo lo contrario, es más, con el cristianismo las peregrinaciones ya dejan de ser una teoría o posibilidad para hacerse realidad demostrada y documentada. Según algunos autores, como Fermín Canella, el primer peregrino «de importancia» que conocemos visitó el santuario fue el rey de Asturias Alfonso III El Magno, aunque es fácil que fuese un exponente más de toda una estirpe de reyes asturianos que, desde el mismo Pelayo y su legendaria batalla, tuvieron una especial relación con estos parajes de hadas, diosas y santas.
Durante mucho tiempo las comunicaciones con Cuadonga desde Cangues d’Onís fueron bastante malas…caminos de tierra, caleyes
, y sendas de montaña no siempre fáciles de pasar. Ya en el siglo XVI había cronistas como Morales
, Fray Antonio de Yepes
y PedroMurillo
(este en el XVII) que señalaban en sus escritos lo dificultoso que era acercarse a Cuadonga y su situación de abandono. Tirso de Avilés
es quien viene a afirmar que el viejo templo, de madera, levantado en la Cueva, sobre el abismo, estaba en una situación lamentable, pues la obra, construida según la tradición por iniciativa de Alfonso II El Casto, con madera de tejo, se sostenía sin caer «por puro milagro». En el siglo XVI es cuando se erige la Colegiata, pegada a la peña al lado de la Cueva, bajo la advocación de San Fernando, aprovechando la edificación anterior de un antiguo monasterio medieval benidictino que luego habría pasado a los monjes agustinos. En el siglo XVII, con las reformas canónicas y eclesiásticas, Cuadonga logró una importancia religiosa mucho mayor, la cual favoreció aún más las peregrinaciones, construyéndose nuevos edificios y albergues para los romeros. Asimismo, también en Cangues d’Onís se fundaron hospitales
para los peregrinos que iban al santuario, así como en otros lugares (tengamos presente que en aquel tiempo la palabra «hospital» tenía más que ver con lo que ahora entendemos como «albergue asistencial» más que como la moderna acepción de «centro sanitario»). Después del trágico incendio de 1777, que destruyó el mítico templo de madera que se elevaba como una gran balconada tapando la Cueva, así como la primitiva imagen de la Santina, es cuando los poderes públicos , dándose cuenta del inmenso daño del desastre, promovieron toda una serie de iniciativas encaminadas a recuperar el templo mariano y darle más atención y relevancia. Bajo el reinado de Carlos III se abre el primer «camino directo» entre Cangues y Cuadonga, al que Gaspar Melchor de Jovellanos, en su visita al lugar, llegó a calificar de «excelente»
Visitantes ilustres del lugar en el pasado fueron también la reina Isabel II y su séquito, quienes estuvieron en el santuario durante la visita oficial a Asturias en el verano de 1.858, yendo la reina acompañada por el rey-consorte Francisco de Asís y por el entonces Príncipe de Asturias (luego Alfonso XII). Este viaje fue de notable importancia pues incrementó la atención por Cuadonga como lugar de peregrinaciones, al ser visitado por las más altas autoridades del Estado, con toda la promoción de la noticia, ya en sí misma. Por ello aumentan notablemente las visitas, no solo de Asturias sino de toda España, principalmente de territorios próximos y regiones vecinas. Tal fue la repercusión de esta visita que varios topónimos de la Ruta se deben a esta visita real, como es el caso de El Camín de La Reina (en Parres y Cangues, por el que pasaremos) y El Jardín del Príncipe (en Cuadonga, por el que también pasaremos), entre algunos más»
LA RUTA ACTUALMENTE:
Saliendo de Gijón/Xixón, bien desde la ciudad con la Senda del Peñafrancia, o bien desde El Güeyu Deva, el Camín de Cuadonga sale de este concejo para luego atravesar el de Villaviciosa de oeste a este, buena parte de la zona norte-nordeste del de Piloña, el de Parres por el Camín de la Reina y Cangues/Cangas de Onís desde el Sella a Covadonga pasando por la histórica ciudad y sede regia canguesa. Hay quien realiza la proeza de acometerlo en un solo día, para lo que hay que estar muy motivado, preparado física y mentalmente y, mejor conocer la ruta de antes o al menos ir con alguien que la conozca
Al principio, cuando apenas había albergues ni alojamientos aún, al menos para tanta gente, se realizaba muchas veces en dos jornadas, lo que solía requerir un esfuerzo descomunal también, pues la primera parte eran en realidad dos terceras partes, ya que el primer albergue que abrió en la ruta, en de Llames de Parres, está a unos 50 kilómetros del comienzo de la travesía andariega. Otra posibilidad era continuar otros 10 kilómetros más hasta Cangues/Cangas de Onís, plaza eminentemente turística por excelencia, con numerosos hoteles y pensiones, o desviarse o tomar un taxi, hacia lugares más alejados
De ya hace años acá han ido abriendo a lo largo del camín albergues, hoteles rurales, pensiones y ya podemos dividir la caminata en tres días, que es lo que suele hacerse, o incluso en más, si deseamos ir tranquilamente y visitando muchos lugares que merece la pena conocer, como iremos viendo. Arriba, el albergue El Colmado, sito donde estuvo antiguamente el baile de este nombre, al lado de Casa Piloña, en Breceña (Villaviciosa)
Sietes, Villaviciosa, Casa Prida

En la portada hemos publicado el mapa general de la ruta, que volvemos a poner el primero, seguido ahora de unos cuantos más, parte por parte. Son mapas hechos a mano con rotulador y a mano alzada, cual cuaderno de campo, pero siempre han tenido gran éxito:

La Senda del río Peñafrancia, de La Guía al Güeyu Deva

Paso de Gijón/Xixón a Villaviciosa, de El Güeyu Deva a La Olla, El Curviellu Entrada en Villaviciosa) y el valle de Pión

Subiendo de Pión por Casamoria al Altu la Cruz y bajada a Niévares (Villaviciosa

De Niévares a Grases y Amandi (Villaviciosa

Amandi (al sur de La Villa, capital de Villaviciosa, y ruta a Les Vegues (Fuentes), por Malpasu

El camín en Coru (Villaviciosa)

Breceña y bifurcación a Sietes: por Buslaz y el monte Tandión o por la carretera (Villaviciosa)

Las dos posibilidades de llegar a Sietes (carretera o montaña -Tandión-), salida de Sietes por Perviyao y entrada en Piloña por Llares

El camín entra en Piloña por Llares, puede seguirse todo el tiempo por carretera hasta Anayo, o quitarnos un poco de asfalto por la capilla de San Rafael y Faéu. Luego bajada a Borines por La Retuerta

Borines y Vallobal, ya en el gran valle del Piloña y el pie del Puertu Sueve

Miyares y La Goleta, seguimos en el valle del Piloña bajo las estribaciones del Sueve

Sorribes, del concejo de Piloña pasamos al de Parres en El Puente, donde cruzamos el río Piloña, subimos a Villar de Güergu, arrabal de Sevares, volviendo a Piloña, y regresamos definitivamente al de Parres siguiendo el Camín de la Reina a la altura de Sotu Dueñes

Viabañu (Parres), el Camín de la Reina, pasando por El Colláu Llames (Llames de Parres)

El Camín de la Reina por Romillu y Romollín (Parres)

La Vega los Caseros, pasando el río Sella para entrar en el concejo de Cangues/Cangas de Onís por San Pedru Villanueva (monasterio actual Parador Nacional)

El Camino atraviesa la ciudad de Cangues/Cangas de Onís «minima urbium maxima sedium» y del sella toma el valle del Güeña. El recorrido directo se marca por los barrios de Contranquil, La Pedrera y El Lleráu, pero hay varios puentes para visitar el casco urbano. MUY RECOMENDABLE, así como su gran mercado dominical

El valle del río Güeña y cruce de la carretera para ir a Sotu Cangues, siguiendo el del río Deva o río Covadonga

Siguiendo el valle del río Deva o Covadonga rumbo sur de Sotu Cangues a El Bosque

La Riera y llegada a Covadonga/Cuadonga

Cuandonga/Covadonga, final y… principìo. Desde aquí pueden acometerse otras rutas, adentrándonos en los Picos de Europa. Dentro de los afanes de este grupo una muy interesante podría ser hacia Santo Toribio de Liébana, existiendo varias posibilidades
Ahora vamos a hablar un poco de «cómo se ha llegado a esto» y por ello vuelvo a citar al libro El Camino de Gijón a Covadonga, del quien es autor un servidor, aderezándolo, cómo no, con los pertinentes recortes de prensa de cada paso que se daba dentro de aquella «odisea»:
«LA SEÑALIZACIÓN DEL CAMINO Y SU PROMOCIÓN DESDE 1991

(…) Muchísimos fueron los que, ilusionados en hacer esta ruta, abandonaban su empeño por culpa de no conocer y extraviarse en los caminos para llegar a la Cueva Divina. Otros muchos optaban por el sufrido asfalto de las carreteras generales, peligrosas para el peatón por su intenso tráfico pero que no tenían pérdida al menos. Algunos grupos de excursionistas y de montaña llevaban a cabo esta «expedición» incluso todos los años, pero no pocas veces se perdían, al menos algunos de los andayones, sobre todo en lugares como el Cordal de Pión, El Curbiellu, la subida a Coru, la bajada a Borines, etc. a veces desistían o a veces daban largos y penosos rodeos. Mismamente gente experimentada y que ya había hecho el trayecto podía despistarse en cualquier cruce de los cientos que hay. Puede decirse además que no había albergues prácticamente, y aunque circulaban algunas fotocopias de mapas, estos eran en general muy aproximativos pues reseñaban las localidades principales del Camino aunque no todos los múltiples ramales y desvíos que podemos encontrarnos a lo largo de todo el recorrido

Nosotros, en aquel tiempo, conocimos a personas que ofrecían aquellos mapas dibujados a mano y fotocopiados de forma altruista y desinteresada, circulando en coche por la carretera local entre Coru, Breceña y Sietes. Apenas había más, eso y alguna señalización parcial en tramos muy muy concretos (aquellas señales azules con la figura de la Santina saliendo de Miyares a La Goleta, en Piloña). El Camín de Cuadonga, pese a su importancia y antigüedad, seguía siendo un gran desconocido
Todo esto iba a cambiar un poco a partir de 1991 cuando la Tertulia Cultural El Garrapiellu empezó a interesarse por esta ruta. Todo había empezado unos años antes incluso de fundada la Tertulia, pues uno de sus miembros, Tino Lozano (que pocos años después sería su presidente), ya la había hecho en varias ocasiones y convenció a otros amigos para realizarla, la primera vez en una sola jornada, mayoritariamente nocturna y que no pudimos completar al llegar a Cangues d’Onís cansadísimos. La experiencia no obstante el esfuerzo resultó gratificante, pues al año siguiente se volvió, durmiendo algunas horas en alguna tenada o pajar y completándola con éxito, y así sucesivas veces. Ya en aquel entonces surgía un grupo de entusiastas que siguió buscando nuevos atajos para ir a de Xixón a la Cueva La Santina por la vía más directa, pero quitando lo más que se pudiese el paso por carreteras nacionales o de mucho tráfico.
Unidos por diversas inquietudes asturianistas y provenientes de diferentes colectivos, se fundaba en 1991 la Tertulia Cultural El Garrapiellu y entre algunos de sus primeros miembros estaban varios de los que iban a aquellas excursiones a Cuadonga con Tino. Entre ellos surgió la idea, plasmada en diferentes artículos de prensa que podemos consultar en cualquier hemeroteca (conservo algunos de los primeros, en el verano de aquel año), de que las instituciones asturianas promocionasen el Camín Xixón-Cuadonga como senda histórica de peregrinaciones. Eran los tiempos donde empezaban a esbozarse en toda España ideas similares, la más famosa el Xacobeo o recuperación de los caminos a Santiago. La asociación se dedicaba, y sigue dedicándose, a numerosos menesteres, desde la literatura y la lingüística, los deportes autóctonos, la etnografía, Historia, organización de charlas y conferencias (tertulias), etc. hasta el patrimonio y las salidas a realizar trabajo del campo, pero esta faceta de la promoción del Camín de Cuadonga iba enseguida a ser de las más punteras, conocidas, y reconocidas

En concreto todo arrancaba públicamente aquel año de 1991 con la organización de la Primer Travesía Andariega Xixón-Cuadonga, con apenas diez personas participantes, no todos socios siquiera de la entidad y que durmieron en el pórtico de la iglesia parroquial de Viabañu, conceyu de Parres, metidos en sacos. Con esta iniciativa, anunciada en prensa, se comprobó «in situ» las posibilidades de la ruta abriéndola al público en general para que este valorase también sus posibilidades como ruta de peregrinación interior, con grandes alicientes naturales, culturales, y deportivos que la hacen digna de apoyo institucional, elaborándose ya entonces un primer informe técnico en el que se solicitaba a las autoridades culturales del Principado la promoción y señalización de este Camino y que fue recogido con mucho interés por los medios de comunicación, aunque no tuvo aún en los organismos oficiales pertinentes más eco que un simple acuse de recibo vía epistolar. Pero como suele suceder, son los ciudadanos los que han de adelantarse a las instituciones si se quiere que las cosas salgan adelante.

Era el año 1992 cuando, coincidiendo con la peregrinación a Cuadonga del primer domingo de mayo. Los miembros del Garrapìellu fueron llamados a colaborar con una «gran marcha» de jóvenes de las parroquias de Xixón al santuario y que serviría para recuperar esta histórica ruta. Más de 400 mozos y mozas participan en esta multitudinaria expedición para la que, unos días antes, alguno socios de El Garrapiellu realizaron un primer trabajo de señalización. Era fácil de preveer que ante tal aglomeración de caminantes quizás no todos estuviesen a la vista de algún guía en todos y cada uno de los cruces más problemáticos. Por esa razón se quiso pintar alguna flecha de color amarillo en estos lugares, para evitar que nadie se perdiese»

Pues bien, casi inmediatamente después de la «larga marcha» mucha fue la gente que empezó a ir camino de la Cueva la Santina andando valiéndose de estas primeras flechas indicadoras pintadas en piedras, muros y paredes, y que aun teniendo en realidad un motivo provisional y puntual, siguieron cumpliendo su función meses después para que de esta manera todo el mundo se orientase para hacer la ruta pedreste al Real Sitio (conservamos una foto de la primer flecha amarilla que se puso, en la Semana Santa de aquel año, en un árbol junto al camping municipal, pues entonces hacíamos partir la caminata desde allí).

Esto animó a «los garrapiellos» a poner en marcha un trabajo más serio y riguroso de señalización de toda la ruta de principio a fin, trabajo que se hizo entre los meses de marzo y abril de 1993, pintándose más flechas, estas ya junto con un «trisquel» (adorno solar céltico de tres brazos) para indicar todo el itinerario. Una señal que iba a hacerse sumamente popular bien pronto entre los usuarios de la ruta y los vecinos de los pueblos por los que pasa, llegando a ser «bautizadas» col nombre familiar de «les garrapielles»

El día dos de mayo de ese año, en la III Travesía Andariega Xixón-Cuadonga que organizaba El Garrapiellu. El Abad del santuario recibía a los socios de esta entidad, que le hacían entrega de una placa conmemorativa de este primer trabajo de señalización (plasmado semana a semana en prensa y radio), placa que pasó a exponerese en el Museo de Cuadonga
| Señalización de los caminos a Covadonga y Santiago junto a la capilla y cruce de Amandi (Villaviciosa) |
Bien es verdad que en un tamo del Camino en su primera etapa, entre La Olla en Deva y Amandi en Villaviciosa, un año después comenzó a señalizarse aunque en sentido inverso, el Camino de Santiago Costanero, también con flechas amarillas pero en sentido inverso, esto dió a una cierta e importante confusión entre no pocos peregrinos de los dos caminos, incrementada al reponerse la señalización pintada y a veces hasta coincidir en el lugar unas flechas con otras. Muchas guías editadas de entonces acá y diversas placas colocadas en este tramo advierten de esta circunstancia para la que quizás habría de todas formas que buscar una solución más efectiva

Después de este continuado labor de promoción, el Camín Xixón-Cuadonga llegó a ser una de las más importantes rutas de peregrinaciones de Asturias, todos los años la realizan miles de personas y montañeros, caminantes, periodistas, y escritores relatan en los medios de comunicación, internet, y todo tipo de publicaciones, sus propias experiencias, sumándose a este trabajo de divulgación en sus artículos, blogs y páginas web, así como la participación de todo tipo de asociaciones a esta iniciativa y organizándose excursiones ya de continuo, ahora ya por toda clase de colectivos, deportivos, culturales, vecinales, estudiantes, asociaciones vecinales y profesionales, etc. y por supuesto por muchísimas personas a nivel particular


El día 8 de setiembre de 1994, Día de Asturias y conmemoración de la Virgen de Cuadonga, el Real Grupo de Cultura Covadonga de Xixón, que también festeja este día y entonces más pues celebraba el 25 aniversario de las instalaciones deportivas del «Grupo 2000«, otorga a El Garrapiellu una distinción especial «por su aportación cultural y deportiva a la promoción de la Ruta a Cuadonga», el primer galardón recibido por esta asociación en toda su larga trayectoria

En aquellos primeros pasos de divulgación y de promoción es necesario afirmar que jugaron un papel fundamental los medios de comunicación asturianos, que siempre y sin excepciones, se volcaron en favor de esta idea, a la que con el tiempo se unirían, recalcamos, más asociaciones y entidades.


Luego del éxito de la iniciativa señalizadora digamos «artesana» con «les garrapielles» nada más quedaba convencer a las instituciones y poderes públicos para que ayuden también en esta promoción. En 1995 arrancaba una campaña solicitando el apoyo del Principado para la señalización y difusión efectivas de esta travesía, que enseguida iba a conseguir el apoyo unánime de los grupos parlamentarios y de los cinco ayuntamientos de los conceyos por los que discurre la senda: Xixón, Villaviciosa, Piloña, Parres, y Cangues d’Onís
En 1996 se consigue definitivamente el visto bueno y en el verano de 1997 se inaugura la nueva señalización oficial de esta multitudinaria ruta, esta vez con postes e indicadores de madera que dieron un aspecto más en condiciones a las ya clásica «garrapiella» que iban también en este caso a ser empleadas como icono de los nuevos indicadores y que la misma asociación adoptaría como emblema. Al mismo tiempo se editan gracias al apoyo de los ayuntamientos y empresas particulares 20.000 trípticos a todo color que sirvieron a numerosos caminantes para seguir siempre y sin problemas la Ruta a la Cueva la Santina. La publicación, que ya disponía de una pequeña relación de monumentos y lugares de interés, fue reeditada (…)
CONSIDERACIONES FINALES:
Aunque pueda resultar redundante con todo lo expresado anteriormente, tanto la Tertulia Cultural El Garrapiellu como las asociaciones y particulares que participaron y participan de esta inquietud siempre dejaron claro que no inventaron nada ni tampoco son los descubridores del Camín de Cuadonga, que como vinos tiene un origen remotísimo. La aportación hecha es precisamente la dicha, la señalización, divulgación y apoyo a esta vía senderista y de peregrinaciones con un éxito que a decir verdad en un principio nadie esperaba. Una labor en la que aparte de pintar flechas con trisqueles y espetar postes también estudia los muchos elementos interesantes que podemos encontrarnos y que se van publicando en artículos de prensa, programas, conferencias, coloquios y proyecciones (se han editado varios documentales y videos de la ruta) o en la edición de mapas y otras iniciativas. Para ello se cuenta con las opiniones y pareceres de vecinos, caminantes y peregrinos que puntualmente expresan públicamente o hacen llegar sus aportaciones y sugerencias. Los organismos públicos en su momento tomaron cartas en el asunto aunque tal vez es necesario volver a darles un toque de atención, dado su notable interés no solo ya en Asturias únicamente, pues su trascendencia ya sobrepasó hace tiempo las fronteras asturianas.
ARCHIVO DE PRENSA
Resumen
Y ahora seguimos con el archivo de prensa de aquella «decada prodigiosa» que fue el «rescate y puesta en valor» de la Travesía Andariega Xixón-Cuadonga, como se la conocía por entonces, mientras apuntamos el primer tramo de esta serie, el comienzo, o tal vez la «antesala del principio», la Senda del río Peñafrancia, el «prólogo» para llegar al Güeyu Deva:





















































































































































SENDA DEL RÍO PEÑAFRANCIA: UN PRÓLOGO NATURAL PÀRA INICIAR EL CAMÍN XIXÓN-CUADONGA / GIJÓN-COVADONGA (2)
| Les Mestes unión de los ríos Piles y Peñafrancia |
Diversos son los lugares donde podríamos, a nuestro albedrío, comenzar a caminar el Camín Xixón-Cuiadonga, en principio la máxima es que cualquier peregrinación se hace desde la puerta de casa. Desde el casco urbano gijonés varias son las alternativas para dirigirnos a Deva, donde comienza tradicionalmente la ruta. Antaño era común desplazarse en autobús, coche o taxi hasta El Güeyu Deva, nacimiento del río Peñafrancia y comienzo «espiritual» del camino propiamente dicho y su señalización o, de igual manera, hasta el Camping de Deva, tomando el antiguo camín real o Camín de Pión
Otros caminaban por la Carretera Villaviciosa, si bien con bastante riesgo, hasta el citado camping, y otros empleaban diferentes caminos locales por la zona rural gijonesa para dirigirse a la parroquia de Deva. Sin embargo, hace ya unos cuantos años, se ha abierto la famosa Senda del río Peñafrancia, dentro de la red de sendas verdes del concejo, la cual empieza en la rotonda de La Guía, donde antes estaba el famoso Puentín de La Guía, dando vista a Les Mestes, donde el río Peñafrancia desemboca en el Piles poco antes que este llegue al mar
Esto era tradicionalmente Puentín de La Guía, pequeño puente de acceso a la ciudad desde el Camín Real, sobre el río Piles y que dio nombre a un célebre chigre con bolera y merendero que existió hasta el reordinamiento viario y urbano que transformó este lugar como conexión con la Ronda Sur, paso de la Autovía del Cantábrico, que evitó que el tráfico se viese obligado a atravesar el casco urbano de la ciudad, si bien obligó a hacer enlaces y conexiones con ella, tal el que sale de esta rotonda y motivó su construcción

Aquí, mirando a la mesta o unión fluvial, está la escultura Sentimientos, de Manuel García Linares, que forma dos conjuntos, Esta primer escena representa a una mujer, un hombre, y un niño con una bicicleta, mirando al sur, hacia la mesta o unión del Piles con el Peñafrancia
Al fondo un tronco de árbol hueco con unas aves, gaviotas, situadas encima, con las alas extendidas.
Se trata de una de las primeras esculturas de este artista ya consagrado como excelente pintor, nacido en Navelgas, concejo de Tineo, en 1943, quien la realizó por encargo del Ministerio de Fomento para su instalación en el lugar
Enfrente, algunos chalets y viviendas unifamiliares con terrenos de huertas, jardines, frutales. Aquí la rotonda enlace con la autovía hizo desaparecer en 1996 uno de los merenderos más célebres de la ciudad, El Puentín de La Guía, con su campo y bolera en la ribera del Piles, establecimiento fundado en 1923 por el matrimonio de Balbino Suárez y Aurora Trabanco
En principio regentaban un café económico llamado La Puerta del Sol que desapareció al ensancharse el cauce del Piles, según nos informan los investigadores José Luix Carmona García y Luis Arias González en Comer fuera de casa: tres siglos de restauración gijonesa (1700-2000). A raíz de ello alquilaron una antigua fábrica de jabones y reemprendieron el negocio con las grandes novedades de la bolera, la cancha del juego de llave y los concursos de peonza
En los años 30 ofrecía tortilla española, escabeche, chorizos a la sidra y bocadillos. Al ser un merendero en el sentido genuino la gente podía traer la comida de casa y sentarse en las mesas y bancos junto al río, comprando aquí la bebida, sidra, vino y refrescos. En 1940 y tras fallecer Balbino su mujer siguió al frente del negocio con su hija Aurora
Más a lo lejos es obligado decir que vemos el Estadio de fútbol El Molinón-Enrique Castro Quini, en la gran explanada al otro lado del Piles, un verdadero «santuario» que trasciende a lo meramente deportivo, dada la fuerte implicación histórica y social del Real Sporting de Gijón con la ciudad y con toda Asturias
No están muy claras las fechas de su construcción, su nombre procede de la antigua existencia de un gran molino que funcionaba con el agua que le llegaba a lo largo de una canal desde el río Piles, pero por reseñas periodísticas en el diario El Comercio se sabe que ya en 1908 se disputaban partidos, haciendo de él el campo de fútbol profesional más antiguo de España. Es campo oficial del Sporting desde el año 1915
A lo largo de estos más de cien años el estadio fue ampliándose, reformándose y creciendo, en sucesivas ampliaciones, de las que algunas de las más llamativas fueron las acometidas para el Mundial de Fútbol de 1982, y más recientemente las de las obras de los años 2009 a 2011, con nuevas dependencias y un aumento del aforo de hasta 30.000 espectadores
Justo enfrente de la estatua, en la cuña de tierra situada entre ambos ríos y perteneciente a términos de la parroquia de Castiello Bernueces, vemos las instalaciones del Complejo Deportivo de Les Mestes, con su puente sobre el río, su hipódromo y pista de obstáculos, centro de renombradas competiciones internacionales, velódromo, estadio de fútbol americano y rugby, y pista independiente de atletismo
Y poco más allá están las instalaciones deportivas del Real Grupo Cultura Covadonga, justo en la vega situada al lado del Piles. Esta verdadera institución del deporte asturiano fue fundada en 1938, aún en plena guerra civil, y vino acá acabando los años sesenta del pasado siglo XX desde su primitiva sede en el barrio L’Arena, cerca de la playa
Esta es la unión de los dos cauces: el Piles que recibe a la izquierda al Peñafrancia, poco antes de desembocar en el Cantábrico. El lugar luce aquí con todo su esplendor en un cauce ancho y relativamente profundo, con vistosos saltos de agua que caen en cascada a manera de pequeñas presas que forman una bella estampa. Aquí arrancan dos sendas verdes gijonsas, la ya dicha del Peñafrancia y la fluvial del Piles, a la derecha que con diferentes ramales, se dirige al antiguo poblado minero y pozo de La Camocha
Antes, toda la ribera de piedras donde la vecindad acudía a hacer la colada se extendía hasta lo que ahora es el hipódromo y complejo deportivo que vemos al fondo. Al lugar se le llamaba El Requexu y era donde los chavales iban también a bañarse, antes que los cursos fluviales fuesen canalizados, pues a partir de aquí empezaba una zona de meandros y marismas hasta la desembocadura en la Playa de San Lorenzo, ahora canal recto, pero antaño era La Güelga, terrenos de ribera poblados de juncos y cañaverales hasta la desembocadura, atravesando La Ería’l Piles, donde la vecindad iba a por rozupa estrar la cuadra les vaques, hierbas plantas y vegetación empleada para mullir con algo blando el establo del ganado
Hace poco más de cien años, se aprovechó la llanura de esta espaciosa vega como aeródromo para exhibiciones aéreas, cuando el Círculo Mercantil contrató al aviador francés Leoncio Garnier, quien participaba con su avión en estos espectáculos por toda España (la aviación como tal aún no había cumplido la década de existencia desde que en 1903 los hermanos Wrigth hicieron volar su primitivo aeroplano). El día 4 de setiembre de 1910 empezaron estos eventos aeronáuticos, con importante afluencia de gentes de toda Asturias, pues solamente de Oviedo/Uviéu salió un tren con 21 vagones, al que hubo que añadir algunos más. El precio de la entrada fue una peseta pero problemas técnicos malograron la exhibición. No obstante, al año siguiente se llamó no solo a Garnier, sino a otros dos aviadores, Lacombe y Rankonet, para las fiestas de Begoña, en esta misma pista, esta vez con un gran éxito
Dos años después, el 19 de octubre de 1913, otro aviador, Salvador Hedilla, realiza otra demostración aérea en La Guía, pese al mal tiempo no quiere defraudar al nutrido público que viene a verle y protagoniza su espectáculo aeronáutico. Durante unas piruetas el motor del aparato se para pero logra aterrizar en la teyera o fábrica de ladrillos de Pepe Cuesta, en Ciares, para gran admiración de los miles de personas que acudieron a presenciar su actuación. Hedilla dona sus beneficios a la Asociación Gijonesa de Caridad y la prensa le colma de elogios
Un cuarto de siglo más tarde Les Mestes volvería a ser campo de aviación, pero para otros menesteres menos pacíficos. En plena guerra civil la república habilitó diversos aeródromos en Asturias, en el caso concreto de Gijón/Xixón se hizo especialmente necesario, al ser un objetivo fundamental del enemigo, tanto sus instalaciones portuarias como industriales e incluso la moral civil, ensayándose los tristemente célebres bombardeos de terror que serían la trágica característica de la II Guerra Mundial. Huvo un campo de aviación en El Valle (Carreño) y otros dos en Vega y Les Mestes (Xixón), este último fue la base de operaciones de una escuadrilla de aviones soviéticos «Poliakov», apodados «chatos» por su forma, que estaban al cargo del general Goriev. El campo fue bombardeado varias veces, así como sus inmediaciones

Alguno de nuestros informantes de Somió, que vivieron aquellos episodios, recuerdan la pericia de una piloto rusacomo verdadera «as del aire», «la única que valía», y es que de los otros pilotos no se decían buenas referencias sobre su maña con los aparatos, no sabemos si solo por su falta de destreza o porque, como corría el rumor y algo se escribió en su momento, alguien saboteaba los aviones. Sea como fuere lo cierto es que en el verano de 1937, cuando la situación del Frente Norte era desesperada, estos «chatos» hicieron una exhibición aérea para elevar la moral de la población que acabó en desastre, al ocurrir dos desgraciados accidentes, consiguiéndose un efecto desmoralizador totalmente contrario a lo que se pretendía. Los pilotos vivían en los llamados «chalets gemelos», enfrente deEl Campu la Guía. En la postguerra los usos de la planicie de Les Mestes dieron un giro completo: desde 1942 fueron sede del Concurso Hípico de Gijón
La Rotonda de La Guía desde la escultura Sentimientos. Más allá está el taller de la Cerámica La Guía, así como al lado el edificio de viviendas en el que estuvo la cuadra de vacas de Rubiera

Cuesta imaginarse cuando, aún no hace demasiado tiempo, esto era zona rural. Bien es verdad que, antes que se canalizase el río Piles

El Puentín se inundaba con crecidas y mareonas, ocasionando grandes problemas para poder pasar de un lado a otro. Hasta furagañes (pequeñas lubinas, morone labrax) se pescaban a veces, pues remontaban la corriente entrando al curso fluvial desde el mar

Por La Guía, Avenida del Jardín Botánico (izquierda de la foto), vienen los peregrinos que siguen el trazado oficial del Camino Norte de Santiago, otros en cambio desde el camping de Deva escogen esta misma Senda del Peñafrancia, pero en sentido inverso, que si bien no es un itinerario histórico, ofrece una alternativa directa y sin tráfico ni asfalto para llegar a la ciudad
Allí al lado de donde estaba la antigua capilla de La Guía, de gran tradición romera y con una advocación estrechamente vinculada a los caminos, estuvieron también la cuadra de Enrique y La Tiendina de Vitorina, que tenía comercio de ultramarinos y hacía espagetis, así como el taller de coches de Piñera

La Guía fue, y sigue siendo, importante zona de ocio y animación. Antigua entrada, o salida, a Gijón/Xixón por el este, paso del Camín Real y entrada de todo tipo de viajeros, mercancías, arrieros, peregrinos, etc. Ello favoreció que las primeras carreteras, como la de Villaviciosa, se trazasen por aquí, llegando luego el tranvía y más tarde el autobús. Desde hace ya bastante más de un siglo abrían numerosos bailes y merenderos, y en la actualidad abren sus puertas no pocos negocios hosteleros, bares y sidrerías principalmente, además de alguna tienda y quiosco

Pasando la escultura, acera adelante, arranca la Senda del Peñafrancia, que vamos a seguir para hacer ruta hacia Deva. Allí arranca la Avenida Justo del Castillo, enlace hacia la Autovía del Cantábrico, otra de las nuevas vías que transformaron el barrio de La Guía
Antaño, antes de la construcción de la Avenida, había prados, huertas y patios traseros de las casas de La Guía, que llegaban al río Peñafrancia ocupando toda la ribera. Hasta la orilla llagaban el baile del Ideal Rosales y El Prau la Vega, también el baile del Jai Alai y la huerta de la Casa l’Estanco

Pero nosotros no vamos propiamente hacia La Guía: tomamos la Senda del río Peñafrancia, paralela en este tramo a la Avenida Justo del Castillo

Aquí dejamos la acera y la avenida propiamente dicha para iniciar la Senda del río Peñafrancia
A la izquierda colonias de chalets en lo que fueron huertos de las casas y bailes. El Ideal Rosales fue, en los años el
Tik, famosa discoteca también desaparecida
La senda es muy frecuentada por corredores, ahora llamados
runners, caminantes, paseantes, ciclistas… al fondo una referencia muy importante
Es la la llamativa y altísima escultura
Hacia la Luzde Francisco Fresno,22 metros de acero cortén con un trabajo de formas y oquedades que se alzan monumentales en medio de otra rotonda. Pronto pasaremos a sus pies

En este tramo el camino en un sendero que discurre un poco más bajo que la avenida y un poco más alto que el Peñafrancia. Ahora el cauce está canalizado pero antes no era difícil cruzar el río, aprovechando que en
varano bajaba poca agua. y colarse en las competiciones del hipódromo para ver los campeonatos de saltos. Los jóvenes vigilaban que no estuviese en ese momento el guardia
A nuestra derecha, en la unión de los dos ríos, hay una isla fluvial con forma poligonal, bien protegida por altos muros y con árboles plantados. Al fondo, en el Piles, asoma el Grupo Covadonga
El río Peñafrancia era antaño denominado río Deva, nombre de la diosa céltica de la naturaleza de la que hablaremos cuando lleguemos al Güeyu Deva, final de esta senda y comienzo del Camín de Cuadonga. El cambio de denominación se produjo a consecuencia de una capìlla bajo la advocación de la Virgen de Peñafrancia, de la que también hemos de comentar algo en su momento, pues está muy vinculada a la Santina de Covadonga

A ambos lados del camino se han plantado varias especies arbóreas que mitigan el ruido del tráfico intensísimo que suele haber en la Avenida Justo del Castillo

Justo del Castillo y Quintana fue un ingeniero industrial gijonés santanderino que se asentó en Gijón en 1865, participando en numerosas iniciativas empresariales, sociales y culturales, siendo profesor del Instituto Jovellanos, director de la Escuela de Artes y Oficios Nocturnos, accionista y profesor del Ateneo Casino Obrero, propietario del balneario Las Carolinas y defensor de la construcción del gran puerto de Asturias en El Musel, firme
muselista en oposición a los
apagadoristas que preferían hacerlo a lo largo de la bahía al oeste de la villa gijonesa, por los arenales del Natahoyo y Mar de Pando. Falleció en 1912 y en 1950 ya se había aprobado dedicarle una calle, cosa que no sucedió hasta que se abrió esta avenida en 1989
Vemos la parte trasera de las gradas e instalaciones de Les Mestes
Los árboles floridos en primavera
Ya no se pescan
furagañes pero siempre pueden verse
muiles (
mujiles) coleando y, sobre todo,
coríos o patos silvestres

La senda sigue recta a la sombra de la arboleda
En estos campos e instalaciones de Les Mestes, la
Tertulia Cultural El Garrapiellu, promotora de la recuperación del camino a Covadonga, celebró en 1996 la primera edición de la
Olimpiada Asturiana de Deportes Autóctonos en 1996, que luego se
trasladaría al Muséu del Pueblu d’Asturies, en la ribera derecha del Piles, antes de su desembocadura

Sigue así la apacible y llana pista de zahorra
Altas alamedas…

Y prosigue nuestro cómodo caminar por este verdadero paseo en un vergel

La avenida con sus
caoches, justo a nuestra izquierda, pero nos pasa totalmente desapercibida

Un verdadero corredor vegetal y verde

Las ramas se juntan unas con otras…

Un verdadero túnel de arbolado…

La senda prosigue dibujando su larga recta

Escaleras de comunicación con la avenida, seguimos de frente

A lo lejos de nuevo la referencia visual de la gran escultura de F. Fresno
A la derecha las instalaciones del
Club Hípico Astur, popularmente
El Chas, por sus iniciales
Inconfundible por su caballo de Troya, hecho en madera

Hacia la Luz… y el
camín

Señalización de su rotonda y enlaces con la autovía, de frente, Viesques a la derecha, y el Hospital de Cabueñes y Santander por la N-634, lo que era la Carretera Villaviciosa y antigua Carretera de las Cinco Villas

Espesos matorrales
También en las riberas…

Ante nosotros el túnel bajo la Avenida de Albert Einstein

Oímos las rodadas de los vehículos sobre nuestras cabezas…

La senda pierde su recta: una leve curva a la izquierda…

Y a nuestra izquierda vista de la otra cara de la escultura,
cual verdadero monolito

Ahora otro túnel,
este bajo la dicha Avenida de Justo del Castillo y Quintana

Césped muy bien cuidado

Barandillas de madera…
Graffitis
Arte pictórico

Salimos del túnel

A nuestra izquierda, más allá de avenidas y rotondas los chalets de la Urbanización La Guía

El boscaje nos oculta ahora el río

Allí, al pie de los chalets, está el Parque de las Victimas del Terrorismo, inaugurado en 2008

Es otra de las confluencias en la tan transitada rotonda

Ahora un poco de subida

Apenas una leve cuesta…

Pero la suficiente para estar al nivel de la calle

Filas de árboles a los lados…

Es la gran explanada del Campus Universitario de Gijón, en términos que dan paso, dentro de esta parroquia de Somió, al barrio de Foxanes
El campus se construyó en terrenos de las parroquias gijonesas de Somió, Cabueñes y Castiello. Por proximidad geográfica ha sido mal llamado no pocas veces
Campus de Viesques, cuando ninguna de sus instalaciones está en este barrio, del que dista unos dos kilómetros

A lo lejos, más allá de la explanada, se reconoce a la izquierda el merendero La Casina, en la Avenida del Jardín Botánico-Carretera de Villaviciosa

En medio de la explanada destaca, ante nosotros, el edificio de la Escuela Superior de Marina Civil

Más antiguamente, las tierras pertenecían al Conde de Revillagigedo, cuya casa veremos en Deva, y había caserías, donde ahora se emplaza la popularmente conocida como
La Escuela Marina estuvo Casa Miguelón, y en la zona estaban también Casa Obdulia y Casa José Antonio

En la posguerra estos terrenos, y una gran extensión de llamado valle de Cabueñes, fueron adquiridos por la Fundación José Antonio Girón para formar parte de la Universidad Laboral, una iniciativa tendente a hacer equivaler las enseñanzas profesionales a las universitarias, la cual pasó por diferentes fases según los vaivenes políticos y sociales del régimen de Franco

De frente, una larga fila de edificios pertenecientes también al campus, sobre ellos asoma el
Monte Deva, monte totémico del que también habremos de hablar bien pronto, otra referencia geográfica que indica para donde van encaminados nuestros pasos

Ahora vemos, a la derecha de la Escuela de Marina, La Torre, la grande, altísima y emblemática torre de la mencionada

Con sus 130 metros de altitud es el edificio de piedra más alto de España y dispone de un impresionante mirador. Al lado la inmensa cúpula que guarda la iglesia, con un peso de unas dos mil trescientas toneladas que descansan sobre veinte pares de nervaduras de ladrillos cruzadas entre sí, las cuales aguantan por la estructura sin precisar columnas. La altura de la cúpula desde el suelo hasta el arranque de los arcos es de 25 metros, y de 33 hasta el centro del óculo. Se emplearon para hacerla 450.00


